Una nueva oportunidad

Hace frío… pero una oportunidad se vislumbra al fondo…

Tengo las manos heladas, pero no dejo de llevar en ellas lo más preciado que tengo.

Según camino voy pensando en volverme… ¿Qué locura estoy haciendo? Creo que me van a rechazar y a tratarme como me merezco.

El remordimiento me pesa, casí me hace desfallecer, pero dentro de mi hay algo más grande que se niega a retroceder y que me impulsa a seguir.

Sigo pensando en mis errores pasados, no busco justificación, sólo quiero llegar y presentarme humildemente para pedir perdón por ellos.

Al fin, llego a mi destino ¡Qué nervios! Tengo delante el pesebre, está María y José, y en medio, el niño que me daba las fuerzas para seguir.

Aparco mis miedos, me acerco a María y le presento mi regalo: Ella se sorprende, pero enseguida me sonríe, me mira con ojos de amor… no son ojos de reproche ni de odio, sólo de amor y perdón.

Mi corazón se relaja y se siente amado por una vez, todos mis miedos desaparecen…

Miro mi regalo, y también me sonrío. Es paradójico pero el fruto de mis errores ahora es el fruto de mi redención.

Miro de nuevo mi regalo: una humilde manzana mordida…

Firmado: Eva

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